20/2/09

EGO en Córdoba II


                                                                                                        La Mañana de Córdoba. 12.12.08

Estreno en la Sala DocumentA/Escénicas

Mañana y el domingo se presentará en las instalaciones de DocumentA/Escénica, la puesta ¨Ego (Cuatro actores juegan o swimming-pool) de Candelaria Sabagh, quien es también la directora de este trabajo escénico.

Sabagh es cordobesa al igual que dos integrantes del elenco, Luciana Di Tella y Armando Lazarte. Todos ellos hace unos 7 años que viven en Buenos Aires, en donde han desarrollado gran parte de sus estudios. De hecho, actualmente siguen perfeccionándose en las escuelas de Augusto Fernández, Norman Briski y en el IUNA.

¨Ego...¨ es una obra que surgió como tesis de Candelaria Sabagh, y como valor agregado se destaca el hecho de que estuvo supervisada por el reconocido Daniel Veronese, transformando este trabajo en una excelente experiencia profesional que ahora se podrá apreciar en los escenarios locales.

Con un fuerte sello innovador que se puede percibir claramente tanto en lo estético como en la composición del guión, ¨Ego (Cuatro actores juegan o swimming pool)¨ ofrece una propuesta lúdica en la que el azar y lo inesperado pueden llegar a modificar abruptamente tanto las acciones repetitivas como las respuestas esperadas.

¨Ego (Cuatro actores juegan o swimming pool)¨, subirá a escena mañana a las 20.30 y 22.30 y el domingo a las 21 en DocumentA/Escénica.

9/8/08

Ensayos en Fugacabrera


Candelaria Sabagh, directora. 

Daniel Veronese, supervisor estético junto a
Natividad Insúa, coreógrafa.  

26/7/08

Sinópsis


Una mesa de pool. Cuatro actores que juegan.
El azar de la partida. Un paquete marrón, ambulante.
Datos geográficos tal vez demasiado precisos.
Una enigmática mujer. Una tesis.
Caminos que se recorren para conducir a ninguna 
parte, quizás, una emboscada. 
¨Ego¨ es una experiencia compleja, aparentemente 
desordenada y caótica, dinámica, abierta, fragmentada,
multiforme y no-lineal. Permite la apertura a las
transformaciones, la improvisación, la creación y la 
destrucción, según las acciones imprevistas que el 
actor introduce en la actualización del texto, las
relaciones de sentido que van surgiendo a partir del
azar del juego, y de las múltiples combinaciones a 
las que la estructura dramática de la pieza invita. 
Una experiencia estética creativa en su concepción, 
producción y recepción. 
Una celebración del juego, del recreo, del jugar.

25/7/08

Crítica por Mónica Berman para criticateatral.com

17/07/2008
EGO
Abolir el azar

Obra escrita y dirigida por Candelaria Sabagh

Existe algo de seductor en ese espacio que espera ser habitado por la acción. Una mezcla, tal vez, de signos que nos remiten a un lugar de juego, presidido por la mesa de pool y por el cartel de neón, y a un espacio más íntimo con la pequeña mesa, la botella, un espacio en el que se acomodarán las pantuflas.
Este cruce de objetos con impronta de diversidad entre sí (podemos sumar el patito, el producto cosmético, el paquete marrón) se conjuga con un vestuario heterogéneo y extraño, se diría, poco esperable.
Sin embargo cuando los actores se ponen en acción, cuando los empezamos a reconocer por el nombre parece que el rompecabezas se arma. Y aunque un papel leído nos hace sospechar algún marco, lo dejamos estar, al fin y al cabo los hilos que no se entraman se cortan en la memoria.
Los escuchamos hablar, referirse a algunas cosas que no parecen demasiado trascendentes y los vemos jugar al pool. En este lugar empieza a inscribirse el procedimiento: cada jugada dispone las bolas de manera diferente, y a la manera de Mallarmé, podríamos decir “un golpe de dados jamás abolirá el azar”.
Uno empieza a pensar que seguramente cada vez que juegan, aunque los elementos puestos en sistema sean los mismos, las combinaciones tenderán a variar.
Uno puede ir más allá, rayadas, lisas, blanca, negra, tacos, troneras siempre presentes, cada jugada es irrepetible, y derivará en que las siguientes jugadas también lo sean.
De pronto, algo los detiene. Y vuelven a empezar. Y ellos son los mismos, el espacio se mantiene, algunos enunciados permanecen y otros completan, articulan, fragmentan, arman un nuevo espacio de juego respecto del anterior. Y volverá a suceder. Pero cuando uno espera una siguiente falsa repetición se introduce un factor (una mujer, en realidad, o dos personajes referidos) que impedirá que la puesta se constituya en, relativamente, circular.
Tendremos una serie de revelaciones, un contramanifiesto y un cierre absolutamente lúdico, con sorpresa que no se debe revelar.
Una mención particular a la dirección de actores, que es sencillamente fantástica, Candelaria Sabagh con Ego concluye su Licenciatura en Dirección Escénica en el IUNA y demuestra que aprendió, maravillosamente bien, la lección.

Mónica Berman